Comunidades indígenas sanema y yekwana del Caura viven encerrados por amenazas de grupos guerrilleros

A principios de abril, indígenas sanema y yekuana de las 53 comunidades indígenas del Caura y Erebato salieron nuevamente en la defensa de sus territorios y su gente, pidiendo la salida de grupos armados

De acuerdo con la Asociación Civil Kapé – Kapé, después de su instalación en el sector de Las Pavas, en el Caura, estado Bolívar, un grupo irregular procedente de Colombia continúa desafiando a las autoridades e irrespetando las normas de convivencia establecidas por los indígenas en sus territorios.

En este sentido, Alfredo Rodríguez, habitante de la zona, comentó que “sin el consentimiento de nuestra organización de base tradicional y de las leyes constitucionales, rompiendo nuestra propia organización ancestral y el bienestar de las comunidades del pueblo yekwana y sanema”.

La comunidad y sus autoridades legítimas se muestran preocupadas porque este grupo armado emplea la violencia e intimidación para controlar la zona, obligando a los nativos a obedecerles en sus propios territorios y casas, con el propósito de apoderarse de las minas del Caura.

Asimismo, el yekwana Alfredo Rodríguez, señaló que el abandono y ausencia de verdaderas autoridades ha permitido que estos grupos operen a sus anchas, en detrimento de los derechos de los pueblos indígenas y el ambiente.

El amedrentamiento por parte de estos grupos armados trae como consecuencia que los habitantes del Caura no pueden salir a pescar, ni a cazar para buscar el sustento diario de sus hogares, por las restricciones que ha establecido este grupo irregular en sus casas, así como tampoco pueden circular por la selva y montaña, porque tienen limitaciones y si no las cumplen son amenazados de muerte.

Los capitanes y comunidades del Caura y Erebato tienen años denunciando la irrumpida cada vez más violenta de los grupos armados en sus territorios, con la anuencia de las instituciones del Estado, que hasta ahora no han tomado acciones contundentes para ponerle freno a este actividad que además de ser ilegal, es destructiva con la naturaleza y erosiona la integridad de los pueblos indígenas.

El pasado mes de mayo, se registró un nuevo ataque a la Guardia Indígena del Caura en el sector minero “La Bullita”, donde fueron asesinados dos hermanos yekuanas, es un crimen no sólo contra los fallecidos, sino contra todo un pueblo que sólo reclama lo que le corresponde, según lo establecido en la Constitución, Ley de Pueblos Indígenas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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