En Venezuela el hambre, los desplazamientos y las ejecuciones también son una forma de genocidio

La ONU conmemorará este Día con un acto virtual, a partir de la 1:00 de la tarde, en la sede de la Organización en Nueva York, a efectos de honrar a las víctimas del genocidio, así como efectuar el llamamiento del Secretario General a favor de un alto al fuego mundial

Este 9 de diciembre se celebra el Día para la Conmemoración y Dignificación de las Víctimas del Crimen de Genocidio y su Prevención, también el septuagésimo aniversario de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, conocida como la Convención sobre el genocidio, el primer tratado de derechos humanos aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la cual establece la obligación de los Estados partes a prevenir y castigar el delito de genocidio.

En Venezuela, el informe de la ONU demuestra que el régimen de Nicolás Maduro comete un genocidio en el país. En el documento se evidencia que el chavismo es responsable de cometer Crímenes de Lesa Humanidad, actos que se vienen denunciando desde hace dos décadas.

En tal sentido, algunos diputados desde la Asamblea Nacional (AN) han solicitado la aplicación del artículo 8 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), el cual contempla el uso de la fuerza militar para restablecer la paz y la democracia en el país que solicite su activación.

En la Cumbre Mundial 2005, todos los Jefes de Estado y de Gobierno afirmaron la responsabilidad de proteger a las poblaciones frente al genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. La responsabilidad de proteger se basa en tres pilares igual de importantes: la responsabilidad de cada Estado de proteger a sus poblaciones (primer pilar); la responsabilidad de la comunidad internacional de ayudar a los Estados a proteger a sus poblaciones (segundo pilar); y la responsabilidad de la comunidad internacional de proteger a las poblaciones de un Estado cuando es evidente que este no logra hacerlo (tercer pilar). La aprobación de este principio en 2005 constituyó un compromiso firme que despertó grandes expectativas sobre un futuro libre de este tipo de crímenes.

En la actualidad, hay diversas situaciones en las que las poblaciones sufren el riesgo de ser víctimas de crímenes que podrían evitarse a través de la responsabilidad de proteger, o en las que ya se están produciendo dichos crímenes. Estas crisis están teniendo lugar en un contexto de retroceso del internacionalismo, de disminución del respeto por el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos, de desunión política dentro de órganos fundamentales de adopción de decisiones, como el Consejo de Seguridad, y de elevado nivel de derrotismo en lo relativo a la promoción de programas ambiciosos como el de protección, señala el documento de la Cumbre.

En Venezuela ocurren  muertes violentas conocidas como ejecuciones extrajudiciales, crímenes por tortura en centros de reclusión, ciudadanos han sido asesinados por policías y militares durante las protestas de calle, hay  desapariciones forzosas, víctimas de bandas armadas por el régimen. Sin dejar de lado a otros cientos y miles de personas que han muerto por hambre, falta de medicinas o carencia de tratamientos médicos. En tal sentido, la negación por parte del régimen a aceptar la ayuda humanitaria es parte del genocidio.

Exterminio sistemático de pueblos originarios

El 22 de febrero de 2019, la población indígena Pemón: San Francisco de Yuruani, fue objeto de una masacre, que acabó con la vida de 3 pemones y 12 resultaron heridos, todos por disparos efectuados por uniformados del régimen.

Nueve meses después, el 22 de noviembre, ocurrió otra masacre en el país. En esta ocasión, en la comunidad indígena Pemón del poblado de Ikabarú, al límite de la frontera con Brasil, donde sujetos vestidos de negro dispararon  y dejaron a 8 personas fallecidas. En este sector se ejerce de forma tradicional la minería, caso que se pudiese comparar con los ocurridos en otras zonas mineras al sur del país, que son controladas por grupos irregulares armados, llamados “sindicatos”, en donde las masacres, mutilaciones y desapariciones de personas son frecuentes.

Luego de estos sucesos, 1300 pemones venezolanos atemorizados se desplazaron hacia el lado de Brasil. El poblado de Tarau Paru, que contaba con aproximadamente 200 habitantes, tuvo que acoger a 900 de sus hermanos pemones, provenientes de distintos poblados de Venezuela como: Manak Kru, Wuaramasén, Santo Domingo, Maurak y Kumaracapay.

En el país no solo se evidencia el genocidio en el hambre que pasan cientos de venezolanos, incluyendo niños y adultos mayores, también en la falta de medicinas y tratamientos médicos, en los desplazamientos, ejecuciones y desapariciones forzosas. Además hace falta que existan cifras reales y actualizadas de la cantidad de personas que fallecen por desnutrición, por enfermedades que ya estaban erradicadas; y que sean escuchadas las voces de las víctimas, que haya justicia penal y reparaciones, y que se establezcan mecanismos para la prevención de nuevos crímenes atroces.

Comisión Presidencial para el Arco Minero y Ambiente

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