La Cepal asegura que los estratos más pobres de la población son los más golpeados por la contaminación ambiental

La crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 golpea al mundo y a la región cuando ya mostraban graves problemas de bajo crecimiento, desigualdad y desequilibrios ambientales creados por un estilo de desarrollo insostenible

La pandemia por la COVID-19 ha creado la necesidad de una acción urgente. En tal sentido, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) propone en su nuevo documento de posición un conjunto de políticas que responde a la gravedad de la hora y apunta al mismo tiempo a superar los problemas estructurales.

El estudio titulado Construir un nuevo futuro: una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad, fue presentado por Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, a los países miembros y asociados de la Comisión en su trigésimo octavo período de sesiones, que se desarrolló de forma virtual hasta el 28 de octubre.

El documento enfatiza que recuperar en el actual contexto implica reconstruir, actuar inmediatamente en el corto plazo con la necesaria perspectiva del largo plazo, y ofrece propuestas de recuperación y desarrollo orientadas hacia un Estado de bienestar inclusivo y una transformación productiva con cambio tecnológico y sostenibilidad ambiental, que fortalezca la igualdad y “la democracia como el legado más preciado de la modernidad”.

Bárcena añadió que, para enfrentar este cambio de época, la Cepal propone un gran impulso para la sostenibilidad que articule políticas y coordine inversiones. Este impulso debe abarcar las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la económica, la social y la ambiental.

El documento muestra que América Latina y el Caribe debe crecer a una tasa de por lo menos 4% al año y realizar una fuerte redistribución del ingreso (de hasta 3% del PIB anual) para eliminar la pobreza hacia 2030.

Indicó que este esfuerzo debe estar apoyado en la transición energética y la innovación y difusión de tecnologías ambientales para que la región pueda crecer cumpliendo con los compromisos de reducción de emisiones establecidos en el Acuerdo de París.

Sostuvo que la transformación de los patrones de producción y consumo, y la construcción de un Estado de bienestar deben interactuar y reforzarse para combatir la desigualdad sin destruir los ecosistemas y comprometer el derecho al desarrollo de las futuras generaciones.

Advirtió además que en la región hay una doble asimetría ambiental: América Latina y el Caribe realiza un porcentaje pequeño de las emisiones mundiales, pero es muy afectada por sus impactos. Al mismo tiempo, los estratos más pobres de la población, que son los que menos contaminan, son los más golpeados. En este marco, reitera que la adaptación y la mitigación de los efectos del cambio climático son factores cruciales de la competitividad del futuro.

Fuente: Cepal

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