Saliendo de la trampa ambiental de Venezuela

Alejandro Álvarez, biólogo  y doctor en Ciencias, mención Ecología (UCV), quien además es coordinador de Clima21 – Ambiente y Derechos Humanos – publicó un artículo de opinión titulado “saliendo de la trampa ambiental de Venezuela” en el que destaca que en el país hay un número importante de daños ambientales, producto de una gestión estatal cada vez más ineficaz y deliberadamente desconocedora de los procesos de destrucción ambiental que están sucediendo en la nación.

Señaló que el nivel de impacto de daño ambiental puede medirse en términos tanto ecológicos (ecosistemas deteriorados) como humanos (número de personas afectadas). El segundo estaría medido en términos de la superficie afectada. En términos temporales, el tercer indicador estaría relacionado con el tiempo necesario para lograr la recuperación del daño. A estos indicadores se pudiera incluir uno relacionado con el costo de recuperación, mitigación o restauración del deterioro que haya ocurrido.

En Venezuela distintos especialistas y organizaciones han discutido sobre cuáles son los principales problemas ambientales del país, pero raramente se analizan los mismos en función de los indicadores antes mencionados. Por lo que lo que  se indica únicamente es la percepción de los especialistas o de la organización que ha emitido esa opinión.

Parque Nacional Canaima – Foto: Lorena Meléndez

De todos los procesos de deterioro ambiental que actualmente están ocurriendo emergen dos más importantes.

El primero es la crisis de agua para uso humano, afectando principalmente la zona norte y montañosa del país.

Aunque los estimados varían se conoce que aproximadamente un 87% de la población no tiene acceso permanente al agua, cifra que se traduce en más de 22 millones de personas con limitado derecho al acceso al agua.

A esto se une que la calidad del agua que se suministra no cumple con los estándares legales que debería tener el agua para consumo humano, lo que representa una grave violación de los derechos humanos.

El segundo problema afecta principalmente el territorio al sur del país. En este caso la expansión de una forma de minería de depredación y saqueo sin ningún control ni limitación sobre los daños cometidos, sobre las graves violaciones de los derechos humanos que está generando.

Un estimado grueso permite decir que la minería está afectando una superficie cercana al 40% del territorio nacional. Y por si fuera poco, está deteriorando todas las cuencas hidrográficas en el sur del país y causando una contaminación por mercurio que está afectando a cerca de 1 millón de personas.

A esto se le suma, el acelero de la tasa de deforestación de los bosques  amazónicos venezolanos, cuyos efectos están redundando en un crecimiento sin precedentes en la tasa de infección de malaria, la cual no sólo afecta a la población local, sino que está siendo exportada a todo el país e incluso fuera del territorio venezolano.

Por otra parte, indicó que muchos de los daños que actualmente se están produciendo por causa de la actividad minera pueden considerarse que son a perpetuidad, ya que es muy difícil estimar los tiempos de recuperación cuando pueden estar en escalas de cientos de años.

Sumó otros problemas graves, incluyendo el deterioro de la diversidad biológica, que va desde una extracción cada vez insustentable de peces y otros animales y plantas usadas como alimentos, extracción ilegal de maderas, así como de animales silvestres para exportación.

Estos hechos parecen indicar que se perdió gran parte de la capacidad del Estado para la gestión de desastres de origen socio-natural.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *